Miguel Ángel y Pablo en su taller de bicis MTB Spain, en Madrid.

Pablo y Miguel: la aventura de un negocio sobre dos ruedas

Que algo te guste, se te dé bien, se presenten oportunidades y además, sepas aprovecharlas. Esta es la receta que ha funcionado para Pablo Prieto y Miguel Ángel Ibáñez, dos autónomos madrileños de 26 y 19 años que tienen su propio taller de bicis, MTB Spain, al lado de Madrid Río.

En Muno nos hemos acercado allí para conocer de primera mano la pasión que estos emprendedores tienen por su oficio.

Su aventura comenzó después de que Pablo pasara un tiempo en Londres. Cuando terminó de estudiar diseño gráfico, con 21 años, se fue a la capital británica para perseguir el sueño de trabajar en el mundo de las dos ruedas y huir del tedio de una oficina. “Eso de estar 8 horas al día y 5 días a la semana sentado delante del ordenador no me va nada. Prefiero estar de pie, trabajar con las manos, hablar con la gente…”, confiesa.

De los comienzos en Londres recuerda su inexperiencia, que suplió con mucho ingenio. “Cuando llegué, sabía hacer cuatro cosas. Le eché toda la cara del mundo para conseguir trabajo. De hecho, me inventé mi currículo totalmente”, cuenta. No le salió nada mal: acabó siendo jefe en un taller de bicis. Una experiencia que duró cuatro años. Después, regresó a Madrid y siguió trabajando como mecánico en una tienda. Y se reencontró con Miguel Ángel, otro apasionado de las bicicletas.

Pablo Prieto, uno de los encargados del taller de bicis MTB Spain, en un circuito de saltos.

Pablo Prieto, uno de los encargados del taller de bicis MTB Spain, en un circuito de saltos.

Con 16 años, Miguel ya trabajaba en un taller debajo de su casa. Arreglaba las bicis de todo el barrio (Campamento) por las tardes y estudiaba por las mañanas. A los 19 le ofrecieron hacerse cargo de un taller. No se lo pensó dos veces y habló con Pablo, que lo tuvo igual de claro: “Yo tenía un contrato indefinido, me iba genial, pero siempre había querido tener mi propio negocio y nos lanzamos a la piscina. En dos días”, prosigue, “estábamos firmando el contrato con Mario, que lleva la parte de la empresa dedicada a las rutas en bici y fue quien nos ofreció quedarnos con el taller”.

Pablo: “Yo tenía un contrato indefinido, me iba genial, pero siempre había querido tener mi propio negocio y nos lanzamos a la piscina”

Autónomos para todo, también para aprender

Miguel y Pablo llevan toda la vida subidos a una bicicleta, una pasión que nació en casa. Miguel nos cuenta que su padre competía en BMX cuando era joven. “Yo empecé a competir y a arreglar bicis en parte por él”, dice. De la misma forma, al padre de Pablo también le tocó enseñarle a reparar su bici. Ahora la historia es diferente. Son ellos los que se encargan de arreglar las bicicletas a la gente del barrio de Carabanchel y a los compañeros que coinciden con Miguel en las competiciones.

En su primer año como encargados del taller han aprendido que “no puedes fiarte de todo el mundo. Es una lástima ver que hay gente que no tiene dinero para pagarte, pero si inviertes tiempo y esfuerzo en hacer un trabajo mereces que te paguen por ello”, relata Pablo.

El emprendedor también nota bastante diferencia entre los clientes que tenía en Londres y los que tiene en Madrid. “¡Aquí la gente racanea mogollón! Siempre intentan regatear. Si vas a una panadería a por una barra de pan, no se hace, ¿no? ¿Por qué en otros sitios sí?”, comenta divertido. Y sostiene que hay lugares en los que “la gente tiene más claro que si quiere tener la bici en buen estado, tiene que que gastarse dinero”.

Estos autónomos llevan toda la vida montando en bici.

Estos dos autónomos llevan toda la vida montando en bici.

Los dos confiesan que las gestiones que tienen que hacer como autónomos no les dan mucha guerra todavía, ya que confían el papeleo a un gestor. “Lo único que tenemos que hacer es mandarle las facturas y él nos hace las declaraciones trimestrales”.

Tampoco piensan demasiado en la posibilidad de ponerse enfermos. Aunque hasta ahora se han organizado bastante bien para cogerse vacaciones o cubrirse cuando enferman, el seguro de baja temporal de Muno les podría dar algo de tranquilidad en su nueva y trepidante vida como autónomos.

Lo que más han notado al ser autónomos es la implicación que tienen que tener. “No te queda otra. Antes, cuando terminábamos de trabajar, cerrábamos de verdad. Ahora es normal que la gente nos llame al móvil aunque ya hayamos cerrado y al final acabas estando todo el día currando sin currar”, reconocen. Los sacrificios también son mayores. “Hay días que tienes que abrir más pronto o quizás estar trabajando hasta la 1 de la noche del tirón para acabar las cosas a tiempo”.

Pablo: “Ahora es normal que la gente nos llame al móvil aunque ya hayamos cerrado. Al final acabas estando todo el día currando sin currar”

Son conscientes de que si en algún momento no pueden afrontar los pagos, tendrán que sacar dinero de donde sea. “Siendo autónomo no sabes lo que vas a ingresar todos los meses. Tienes que ser más ahorrador e intentar tener un colchón, por si las cosas van mal”, cuenta Pablo.

En Muno nos encanta conocer las historias de todos los que formáis parte de nuestra comunidad autónoma. ¿A qué esperas para contarnos la tuya?

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