Autónomo dependiente trabajando en la oficina.

Los 5 viajes iniciáticos del autónomo dependiente

Juan Sancho comparte su historia con Muno y nos da las claves para entender qué es eso de ser autónomo dependiente. Algo que en su caso, tuvo que descubrir por sí solo:

Hace 3 años trabajaba como informático en una empresa de retail. No tenía horario, no tenía vida… Te lo digo honestamente: era un pringado, pero un pringado de pódium. 24 horas disponible, 24 horas quemado.

Un día me llamaron de la empresa para la que trabajo y me ofrecieron un puesto de programador informático. Las condiciones laborales eran muchísimo mejores y las económicas también. Pero para formar parte de la empresa tenía que darme de alta como autónomo y firmar un contrato laboral de TRADE (Trabajador Autónomo Dependiente).

Cuando tuve que firmar un contrato laboral de TRADE no tenía NI IDEA de lo que significaba serlo.

Como podrás imaginar, no tenía NI IDEA de qué significa ser TRADE, ni siquiera sabía que esa situación tuviese nombre. Lo de darse de alta y al mismo tiempo firmar un contrato me sonó a chino, pero como buen inconsciente ¡tiré para delante!

Puedo decir orgulloso que he sobrevivido a estos años como autónomo y que soy bastante más feliz de lo que era. Pero también tengo que advertirte de que, como autónomo dependiente, pasarás por varios viajes iniciáticos que no son fáciles.

Aunque al principio pueda parecer un lío, ser autónomo dependiente tiene sus ventajas.

Aunque al principio pueda parecer un lío, ser autónomo dependiente tiene sus ventajas.

Primer viaje iniciático: la crisis de identidad

Lo primero que tienes que tener en cuenta si vas a hacerte autónomo y además vas a ser un TRADE como yo, es que nuestra situación es un tanto diferente a la de los demás autónomos. Puede parecer que trabajas para una empresa, pero al mismo tiempo no eres un trabajador por cuenta ajena. ¿Qué somos? ¡¿Qué somos?!  Pues ni lo uno ni lo otro: somos una cosa intermedia. ¿Somos autónomos? Sí, pero también estamos regulados por un contrato con la empresa principal para la que trabajamos.

Aunque seas autónomo, estás regulado por un contrato con la empresa principal para la que trabajas.

Esta empresa es tu principal sustentadora. No tiene por qué ser la única para la que trabajes, pero el 75% o más de tus ingresos tienen que provenir de ella. Por eso se nos llama autónomos dependientes, porque dependemos principalmente de una única empresa. En esta situación es obligatorio firmar un contrato. De no hacerlo pasarías a ser un falso autónomo, que es ilegal. Hacienda podría hacerte una inspección y sancionarte.

Segundo viaje iniciático: el alta en Hacienda

Lo primero que tuve que hacer fue darme de alta. En ese momento era joven e inconsciente y pensé que mi relación con Hacienda iba a ser sencilla y consistir solo en eso.

Porque darte de alta es fácil. Puedes pillar cita por internet o presentarte allí y que te den número. Cuando sea tu turno te sentarás con un funcionario simpaticón, le comentarás que quieres darte de alta como autónomo y sacará el modelo de alta para rellenarlo contigo (es el 037). Te preguntará sobre tu dirección, tu actividad económica y tu base de cotización. Yo le dije que la mínima, pero realmente no tenía ni idea de qué significaba. Es lo que elige la mayoría, pero mejor que lo consultes, porque cada caso será un mundo.

Si te ayuda un asesor, los trámites con Hacienda pueden ser bastante más llevaderos.

Si te ayuda un asesor, los trámites con Hacienda pueden ser bastante más llevaderos.

Tercer viaje iniciático: la declaración de la renta

El modelo 303, el modelo 130, el modelo 111, el modelo 115, el modelo 349, el modelo 390, el modelo 347…

Esto es una selva: te van a pedir que presentes mil historias que NADIE te explica y ASÍ NOS VA. Te aconsejo que pidas ayuda profesional. Si te la recomienda otro autónomo, mejor. Las gestorías suelen ser bastante baratas, o más que antes. Yo me tiré a lo loco y ya no pienso arriesgar ni un duro más. Hacienda me ha metido un palo este año increíble.

Para los trámites con Hacienda, te aconsejo que pidas ayuda profesional. Si te la recomienda otro autónomo, mejor.

Cuarto viaje iniciático: el contrato de TRADE

Como te decía antes, a diferencia de los demás autónomos, en tu caso tiene que existir un contrato con la empresa a la que prestas servicios. Puede haber dos supuestos: que la empresa sepa que eres un autónomo dependiente o que no lo sepa. En el segundo caso habría que comunicárselo para generar un contrato con ella.

¿Cómo es el contrato? Como en cualquier tipo de contrato que hayas firmado: se identifican las dos partes, se establece el objeto y la causa del contrato (la prestación del servicio, que en mi caso era soporte informático), se establecen las vacaciones, la duración de la jornada y los descansos y festivos (la base son 18 días, pero puedes llegar a un acuerdo, como hice yo, de 30 días naturales). El acuerdo es aplicable siempre y cuando seas económicamente dependiente de esta empresa. Es decir, que el 75% de tus ingresos o más provengan de ella.

Podrás hacer un contrato de TRADE si el 75% de tus ingresos o más provienen de la misma empresa.

Se establece también la temporalidad del contrato. Si no se establece fecha, se dará por hecho que es indefinido. Por último, el contrato tiene que registrarse en la oficina del Servicio Público de Empleo Estatal; si no lo hace la empresa, lo tendrás que hacer tú.

Al ser autónomo dependiente, tienes derechos y obligaciones distintas a las de los autónomos.

Al ser autónomo dependiente, tienes derechos y obligaciones distintas a las de los autónomos.

Quinto viaje iniciático: el alta en la Seguridad Social

¡Ojo! Tienes que especificar que eres autónomo dependiente, porque el modelo de alta en la Seguridad Social es diferente. Los autónomos en general sólo están obligados a estar cubiertos en caso de incapacidad temporal por contingencias comunes. La mayoría están desprotegidos y son pocos los que contratan un seguro privado adicional como el de Muno.

Para nosotros, los TRADE, es diferente. Estamos obligados también a estar cubiertos en caso de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales. Esto supone otro poquito más de dinero que tendrás que poner de tu bolsillo, aunque tu empresa debería desembolsártelo junto con la nómina, así que mira bien que te lo incluyan.

Además de estar cubiertos en caso de incapacidad temporal, también lo estamos en caso de accidentes y enfermedades profesionales.

La conclusión de todo esto

Creo que todos hemos empezado en algún momento de nuestra vida a deambular de una empresa a otra, hayamos acabado donde hayamos acabado. A mí, aunque fuera progresivamente mejorando de puesto en puesto (en algunos casos no), mi padre me decía constantemente que la empresa privada siempre va a lo suyo y no mira por nadie más que por sí misma.

Como TRADE hecho y derecho que me soy, puedo deciros que estoy muy feliz. Sí, las obligaciones legales con Hacienda son un coñazo, pero también tienes vacaciones fijas y un horario flexible que te permite trabajar desde casa y disfrutar de tu hija al mismo tiempo. Y eso no está pagado.

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