La colaboración entre autónomos es muy común en los coworkings.

Autónomos ‘coworkers’: colaboración en estado puro

El espíritu de colaboración está muy presente en la vida de autónomos y freelancers. Muchos trabajan de forma conjunta en proyectos en los que cada uno aporta sus experiencias y conocimientos. Esta posibilidad puede surgir en cualquier parte, pero hay lugares en los que se da con más frecuencia que en otros: los coworkings.

En estos espacios prima el compañerismo sobre la rivalidad, el objetivo de aprender y ayudar en vez del de competir. Así, se crean comunidades que favorecen que los coworkers se desarrollen tanto profesional como personalmente.

Tres experiencias, un mismo espíritu

En Muno hemos querido conocer de cerca la colaboración entre autónomos. Esto es lo que tres de ellos nos han contado sobre su experiencia trabajando en distintos coworkings de España:

– Natalia Castro · La Colaborativa (León)

En La Colaborativa, un coworking de León, lo tienen muy claro. Su nombre ya lo da a entender. Creen que un espacio así no tiene sentido si las personas que lo utilizan no tienen proyectos en común, comparten visiones o colaboran entre ellos.

Natalia Castro, una de sus coworkers desde hace ya 5 años, nos comenta que “surgen bastantes colaboraciones aquí”. Natalia se dedica al desarrollo sostenible y la participación ciudadana. Tras dejar su trabajo fijo y hacerse autónoma hace 10 años creó Acción para el Cambio, una consultora especializada en este ámbito.

Ser autónoma y trabajar en un coworking permite a Natalia, de 41 años y con 3 hijos, dedicarse a su propio proyecto.

Natalia en un taller que realizó con gente mayor en un Centro de Acción Social de León.

Natalia en un taller que realizó con personas mayores en un Centro de Acción Social de León.

Actualmente dos de sus coworkers participan en uno de sus proyectos para el MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León). Consiste en mapear —técnica de proyección de imágenes sobre distintas superficies— espacios de participación. “José Luís hizo parte del mapeo. El área de participación la lleva Alfredo y yo llevo la edición de los materiales resultantes” comenta, refiriéndose a José Luís González y Alfredo Puente co-fundadores de La Colaborativa.

La Colmena ‘La Colaborativa’, otro de los proyectos de los que se encarga Natalia, cuenta con la colaboración de todos sus compañeros. Se trata de un proyecto europeo que fomenta el consumo de proximidad“Yo me encargo de poner en contacto a consumidores y productores locales. Así, las familias pueden acceder a productos de calidad con precios asumibles. Y los productores de León cuentan con distintos canales de venta. Los demás coworkers”, añade, “ceden su tiempo para encargarse de lo que haga falta si yo no puedo”.

Sobre el coworking opina que “además de poder compartir gastos, entre todos intentamos que sea un espacio en el que sentirnos cómodos y llevar a cabo iniciativas interesantes”. Por ejemplo, han organizado un colectivo ciudadano llamado Huertos Nómadas. Quien quiera puede sumarse para compartir conocimientos e impresiones sobre los cultivos urbanos.

Natalia: “Entre todos intentamos que sea un espacio en el que sentirnos cómodos y llevar a cabo iniciativas interesantes”

– Manuel Berthollet · Doce Monos (Cádiz)

Según Manuel Berthollet, en 12 Monos, un espacio de coworking en Cádiz, todos colaboran entre sí cuando pueden.

Manuel Berthollet también conoce de cerca la colaboración entre autónomos. Es psicólogo pero se dedica a la experiencia de usuario (UX) y el diseño de producto. Está afincado en Cádiz y trabaja en Bo True Activities, un proyecto de desarrollo de sensores para la monitorización de cultivos.

Su primer acercamiento al mundo del coworking fue con Simple Lab, un laboratorio de emprendimiento donde los alumnos de la Universidad de Huelva podían desarrollar sus proyectos empresariales. “Buscábamos que se crease una comunidad para generar sinergias y que naciesen proyectos”.

Conoció Doce Monos, el coworking en el que ahora trabaja, a raíz de un evento. “Allí intentan dinamizar el ecosistema emprendedor de Jerez a través del espacio y los talleres que se organizan. Hay muy buen ambiente, se generan muchas relaciones y nos ayudamos entre todos, aunque tengamos perfiles distintos”, explica. Por ejemplo, allí le surgió la oportunidad de colaborar con Fontown, una herramienta de gestión tipográfica. “El Spotify de la tipografía” aclara, cuyo dueño es el fundador de Doce Monos.

Manuel: “En Doce Monos intentan dinamizar el ecosistema emprendedor de Jerez a través del espacio y los talleres que se organizan”.

También menciona los coworkings que han puesto en marcha Miguel Calero —Cosfera— y Jaime Aranda —workINcompany”—, en Córdoba y Sevilla respectivamente. Para Manuel son “dos ejemplos de éxito en la creación de comunidades en torno al coworking”. Y sus referentes en Simple Lab.

– Mónica Adán · Espíritu 23 (Madrid)

Espíritu 23, un coworking en Madrid en el que la colaboración entre autónomos es muy común.

Espíritu 23, un coworking en el que la colaboración entre autónomos es muy común.

Mónica es diseñadora gráfica, copy publicitaria, ilustradora, guionista… Una freelance todoterreno. Siempre preparada para lo que le surja en los ámbitos del diseño, la publicidad, la comunicación o los eventos.

Desde Espíritu 23, un coworking en el barrio madrileño de Malasaña, nos explica que conoció el espacio al sustituir durante un mes a una amiga que trabajaba allí para una agencia de comunicación. “Ya llevo aquí dos años y me ha ido muy bien”. Ha trabajado en sus proyectos, pero también ha colaborado con esa misma agencia y con otros freelance que ha conocido. “He hecho muchas conexiones y espero que siga siendo así. Creo que ese es el espíritu de un sitio como este”, nos dice.

Mónica: “He hecho muchas conexiones y espero que siga siendo así. Creo que ese es el espíritu de un sitio como este”

Así ocurrió con Konkho, la marca que fundó Luis Alarco, un canario que venía del mundo de las energías renovables pero quiso crear su propio proyecto de calzado ‘made in Spain’.

“Empezó a hacerme pequeños encargos y al final estuve todo el año trabajando con él. Conectamos muy bien personal y profesionalmente”, cuenta Mónica, que se encargó de las ilustraciones, el diseño web o el packaging. “Hicimos las típicas locuras que siempre quieres hacer con las cajas, las etiquetas, los envoltorios…cosas muy chulas. También le hice diseños para los puntos de venta de las ferias a las que fue en Tokio o Berlín”.

Mónica Adán y Luis Alarco, un buen ejemplo de colaboración entre autónomos.

Luis Alarco y Mónica Adán, un buen ejemplo de colaboración entre autónomos.

Ella también ofrece trabajo a sus compañeros cuando puede. “Me llena saber que puedo ayudar a otros de alguna forma. Al final esto es supervivencia y cuando vienen rachas malas siempre esperas que alguien se acuerde de ti”, afirma. Además, nos cuenta que le gusta saber lo que está haciendo la gente, “aunque no trabaje con ellos”. Su objetivo no es solo ver con quién puede trabajar, sino aprender y enriquecerse de las personas que tiene a su alrededor.

Y tú, ¿crees que es interesante trabajar en un coworking? En Muno nos encanta saber la opinión de nuestra comunidad y también conocer sus historias. ¿A qué esperas para contarnos la tuya?

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