Luciano, autónomo y hostelero, habla con una clienta en la barra del bar.

Luciano: hostelero y autónomo con sabor mexicano

En DF BAR nada queda al azar. Botellines de Corona, Modelo, Tulum y Pacífico nos reciben junto a un grifo de cerveza. Un colorido cuadro con aires aztecas cuelga de la pared. Al fondo un enorme mural con el mapa del país preside un singular comedor donde algunos clientes terminan de comer. No es un local de comida mexicana cualquiera. Se palpa en el ambiente y se confirma cuando se habla con Luciano, su propietario. En Muno le hemos visitado para conocer su negocio y su día a día.

Luciano llegó hace doce años a España desde Chilpancingo de los Bravo, capital del estado mexicano de Guerrero. Cuando terminó sus estudios decidió que el viaje no sería de ida y vuelta. Consiguió un buen trabajo y se asentó en Madrid. Sin embargo, hace dos años decidió reconvertirse en hostelero y autónomo.

Luciano decidió dejar su empleo y convertirse en hostelero y autónomo para “descubrir el verdadero sabor de la comida casera mexicana”

“Vimos que la comida de México gusta mucho aquí en España. Pero cuando buscas un buen restaurante, no encontramos tantos”, nos cuenta sobre lo que le llevó a pensar en abrir su propio restaurante. “Queríamos dar a conocer la verdadera comida casera mexicana. Nos daba hasta rabia que ésa fuese la imagen de la gastronomía de nuestro país en España”.

Cambiar la vida de asalariado por la de hostelero y autónomo

Luciano, hostelero y autónomo, sirve una caña en su local.

Luciano, hostelero y autónomo, compatibilizó los primeros meses su trabajo y su negocio.

Habla en plural porque en esta ecuación hay un elemento fundamental: su madre, Doña Guille. “Se vino conmigo cuando decidí abrir el negocio. Ella se ocupa de la cocina y yo del resto. Es gran parte del éxito”, reconoce.

Durante los primeros meses como hostelero y autónomo siguió en su anterior trabajo, compatibilizándolo y durmiendo “como mucho, 5 ó 6 horas al día”. Al ver que todo marchaba bien, decidió pedir una excedencia y abrir un segundo local, también en el centro de Madrid.

“Tener esa seguridad me animó a ser autónomo. Era una red de seguridad, si me iba mal sabía que podía volver”, recuerda.

Al principio compatibilizó su trabajo y su negocio. “Dormía 5 ó 6 horas pero era una red de seguridad. Si me iba mal, podía volver”

“¿Qué es lo que hecho de menos? La nómina, por supuesto”, bromea cuando le preguntamos por su anterior vida, laboralmente hablando. “Ser asalariado te da una tranquilidad diferente. Tener tu propio local conlleva mucho trabajo, pero al final lo vas sacando adelante porque es lo que uno desea hacer”, nos explica.

“La mayor dificultad es saber transmitir la autenticidad de cada comida que hacemos. Por ejemplo, hay algunos ingredientes que son complicados de encontrar en Madrid”, cuenta. 

Cervezas mexicanas: Corona, Modelo, Tulum y Pacífico.

Corona, Modelo, Tulum y Pacífico. Las cervezas del local de Luciano son una declaración de intenciones.

¿Es fácil montar un bar o un restaurante en España? “La hostelería está bien rodada. Es más fácil abrir un negocio aquí que en otros países. Puede haber mucho tiempo de espera o bastante papeleo, pero las normas están bien definidas. Si las cumples, todo sale como tiene que salir”.

“Cuesta entender el porqué de tantas trabas económicas a los autónomos”

Su tono optimista cambia radicalmente cuando se le pregunta por lo de ser trabajador por cuenta propia: “Me cuesta entender el porqué de tantas trabas económicas a los autónomos. No entiendo esas cuotas tan altas y tampoco que no haya unos baremos en función de lo que se gane”.

Luciano, un autónomo y hostelero, posa en su restaurante de Madrid.

Luciano, un autónomo y hostelero, posa en su restaurante de Madrid.

A Luciano le gusta cuidar el mínimo detalle. Sabe que “cada cliente es diferente”. “Explicar la carta, la bienvenida, una sorpresa en la mesa… son pequeñas cosas que pueden hacer que uno se vaya se contento o decida no volver”. Por eso, además de en su madre, confía en su hermana, que le ayuda con el día a día de su primer local. 

“Si tengo que ausentarme varias semanas no se trata de buscar un sustituto y ya está. Muchas veces un empleado no está en la misma sintonía que el propietario”

Pero, ¿qué ocurriría si un accidente o una enfermedad le mantuviese lejos del trabajo? “Pues nos tendríamos que apañar. A todos nos preocupa que en nuestra ausencia el negocio no vaya como esperamos”, nos asegura. “No se trata de buscar un sustituto y ya está. En ese caso, hay que encontrar a la persona adecuada. Al final muchas veces un empleado no está en la misma sintonía que el propietario”.

Las preocupaciones diarias tras los fogones

Admite que sus preocupaciones diarias son como las de cualquier otro hostelero y autónomo: “Hay cosas que uno tiene en mente todos los días. Que baje la calidad de la cocina, que los platos no sepan igual…”.

Los nachos de DF Bar, un clásico de la comida mexicana

Los nachos, un clásico de la comida mexicana, también están presentes en la carta de DF BAR.

Obviamente, siempre existe el ‘run run’ de que la gente deje de ir a su local. “Ahí te tienes que preguntar si estás haciendo algo mal o si tienes una competencia directa. O vete a saber, si la comida mexicana pasa de moda”, reflexiona mientras desfila por delante suyo una generosa ración de nachos, uno de los platos estrella de la casa. 

En Muno nos encantan las historias con sabor como las de Luciano. Sabemos que sois muchos hosteleros y autónomos en España, ¿a qué esperáis para contarnos más sobre vuestros locales? Estaremos encantados de escuchar vuestra experiencia.

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