Pablo: “Mis padres, autónomos, me han inculcado el valor del trabajo y el esfuerzo”

“Ser hijo de padres autónomos me ha enseñado a currármelo, a esforzarme, a tener una cultura del trabajo”, reflexiona Pablo Merino sobre el hecho de que sus dos padres sean autónomos.

Con 21 años, Pablo se encarga de la programación y la administración de sistemas en Muno. Sus padres son autónomos desde que nació y tienen una empresa de informática llamada Solyeca. “Como mi padre era informático, yo he estado rodeado de ordenadores desde pequeño”, comenta. La programación empezó a interesarle cuando tenía 13 años, “probablemente, porque mi familia trabajaba en ese ámbito”.

El hecho de que sus padres se dedicasen a la informática hizo que Pablo se interesase por la programación desde los 13 años.

Aunque ha estudiado dos módulos —uno de sistemas microinformáticos y redes y otro de desarrollo de aplicaciones web—, afirma que la mayor parte de lo que sabe lo ha ido aprendiendo por su cuenta. Su padre, además, le ha ayudado en lo que ha podido.

“Yo también le he echado una mano muchas veces”, explica Pablo. Y añade: “Empecé a hacerlo a los 16 años. A veces tenía clientes que necesitaban una web o una aplicación y yo las hacía. Así me sacaba unos durillos para el verano o para lo que fuera”. De esta forma, empezó a valorar el trabajo casi sin ser consciente de ello.

Crecer con una cultura del esfuerzo

Pablo, miembro del equipo de Muno e hijo de padres autónomos.

Pablo, miembro del equipo de Muno e hijo de padres autónomos.

Ser autónomo condiciona la forma de pensar o de vivir de muchas personas. Pero, también la de educar a los hijos. Los padres de Pablo son un ejemplo de ello. Según nos cuenta “siempre han trabajado mucho, desde muy jóvenes. Mi padre está pendiente del teléfono continuamente y trabaja de lunes a domingo. Así ha sido toda la vida”.

Cree que nunca ha faltado al trabajo. “Solo recuerdo que no fue una vez que estaba muy malo, con mucha fiebre y sin poder moverse. Siempre ha ido a trabajar aunque se encontrase mal”, afirma. Y recalca que ni su padre ni su madre podrían cogerse una baja y no ir a trabajar… A no ser que les pasase algo muy grave. “Creo que mi padre incluso seguiría trabajando desde el hospital o desde donde estuviese”.

Según Pablo, ninguno de sus padres podría faltar al trabajo, a no ser que les pasase algo muy grave.

Pero, lo cierto es que todos somos susceptibles de tener un accidente o caer enfermos. Pablo nos explica que sus padres tienen un seguro de baja por enfermedad, pero cree que “no lo han usado nunca”.

Y dice que a él lo que más le gusta del seguro de Muno en concreto es el modelo de participación en beneficios. “¡Y no lo digo solo porque trabaje aquí!”, comenta riéndose. Funciona de forma que, si la póliza tiene beneficios, se pueden repartir de forma proporcional entre los asegurados. “Así, tanto si tuviese que darme de baja como si no, por lo menos tendría la posibilidad de recibir una parte de lo que hubiese invertido a final de año”.

En Muno creemos que todos merecemos tener una cobertura digna en caso de accidente o enfermedad. Y que juntos estamos más seguros. Por eso hemos creado un seguro con participación en beneficios con el que los autónomos por fin pueden salir ganando. ¿Quieres saber más?

Artículos relacionados