Cómo ser autónomo, padre y canguro al mismo tiempo

Roberto es padre de dos coruñeses que ahora tienen 8 y 10 años. El mismo año en el que nació el primero tuvo que cerrar su empresa, indemnizar a los trabajadores, pagar las deudas y finalmente reinventarse.

La llegada de la crisis económica sacudió a muchas familias de este país, provocando que tuvieran que buscar no solo nuevas formas de generar ingresos, sino también de organizarse con los más pequeños de la casa.

En el caso de Roberto, sus hijos se convirtieron en sus “becarios” y lo acompañaban a todas las reuniones de trabajo con clientes, llevando sus lápices de colores y hojas preparadas. Hay algo que él tuvo claro desde el principio: para salir adelante tenía que moverse.

 

 

Muchos días tocaba trabajar pegado al teléfono, de ahí que antes de que sus hijos supieran hablar ya lo imitaban respondiendo al móvil. Los pequeños emprendedores se enfadaban si notaban que alguien no estaba siendo del todo amable con su padre, pero también podían reconocer a aquellos buenos clientes, gracias a los cuales, se habían podido ir de vacaciones.

Desde ese momento, nació para el gallego una nueva forma de compatibilizar su vida profesional con la familia, tratando priorizar siempre el cuidado de los suyos.

Roberto se define a sí mismo como un “autónomo de éxito”, que por suerte no cayó en lo que él denomina “el efecto Cayenne”. Evitar el efecto Cayenne consiste en que cuando la cosa iba bien se dedicó a ahorrar, para poder salir adelante en tiempos más difíciles, en lugar de presumir de coche nuevo. Gracias a esos ahorros tuvo tiempo para plantearse nuevas formas de seguir trabajando y continuar colaborando con diferentes empresas que valoraron su experiencia.

Esa filosofía de vida, que viene dada por su educación se basa en un refrán muy gallego: “hai que gardar das risas para as choras”, que viene a decirnos que tenemos que ser siempre previsores en los buenos momentos, para que cuando lleguen los malos no lo sean tanto.

“Yo tuve la gran suerte de no caer en el “efecto Cayenne” y eso fue gracias a la educación que me dieron mis padres”

 

Es por eso por lo que valora tanto poder pasar tanto tiempo con sus hijos, porque hay cosas que solo se aprenden en casa.

El problema de la conciliación familiar es algo que preocupa a todos los padres, y aunque es verdad que muchas veces como autónomo nos sentimos solos, Roberto afirma que la manera de pasar tiempo con sus hijos solo sería posible manteniendo su vida como trabajador independiente.

“Yo me adapto al horario de mis hijos. Si tengo que ir a una reunión con un cliente trato de que sea el día en el que ellos tienen actividades extraescolares.”

 

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