María dió el gran salto y decidió ser entrenadora personal.

El gran salto de María: ser entrenadora personal

“O curras o no cobras. Y eso es así”. María Luke es entrenadora personal y ‘coach’ deportiva. También autónoma. Decidió dejar el gimnasio de la cadena donde trabajaba y montárselo por su cuenta. “¿Cobraba bien, eh? Pero al final currabas muchas horas, fines de semana… Estaba acomodada. Pero en el fondo no me veía ahí toda la vida”, nos cuenta. En Muno hemos querido conocer su experiencia y charlar con ella sobre salud, deporte y, sobre todo, su vida como autónoma.

María Luke, que decidió ser entrenadora personal, recibe a Muno en Malasaña.

María Luke, que decidió ser entrenadora personal, recibe a Muno en Malasaña.

Para ella una baja por enfermedad supone un auténtico problema: “La salud es primordial para mí. Yo no puedo ‘teletrabajar’. El día que no puedo salir de casa tengo que cancelar la agenda. Si son cuatro clientes ni tan mal. Pero es que hay días que puedo palmar ocho”, comenta. “Te acabas haciendo dura, nos dice.

La salud es primordial para mí. Yo no puedo ‘teletrabajar’. El día que no puedo salir de casa, cancelo la agenda y puedo palmar hasta 8 clientes

Su día a día como autónoma

Los días de María, una joven natural de Eibar, son tan intensos como las sesiones que enfrentan sus clientes. “Empiezan pronto y acaban tarde”.

“Date cuenta de que yo no llevo el horario del resto de personas. Y tiene tanto derecho el de las 7 de la mañana como el de las 9 de la noche”. Le pasa lo mismo con las vacaciones. “No decido cuando me voy de vacaciones. Lo deciden mis clientes. Me renta irme en agosto pero en julio, imposible”.

Date cuenta que yo no llevo el horario del resto de personas. Y tiene tanto derecho el de las 7 de la mañana como el de las 9 de la noche

Su gran salto para ser entrenadora personal llegó hace dos años. “Teníamos sesiones de ‘coaching’ ejecutivo una vez al mes con un entrenador que venía desde Alemania. Decidí que eso es lo que quería hacer”, confiesa.

Empezó un máster, le asignaron un ‘asesor’ y tras una primera sesión, decidió dejar el trabajo. “Me di cuenta de que el problema me lo estaba generando yo estando en un sitio que no me llenaba”.

“La gente piensa que nos podemos desgravar todo. Y no es así”

María Luke tuvo que hacer "auténticas piruetas" para entenderse con los impuestos cuando decidió ser entrenadora personal.

María Luke tuvo que hacer “auténticas piruetas” para entenderse con los impuestos cuando decidió ser entrenadora personal.

María nos explica que ha llegado tener hasta 30 clientes al mes, aunque ahora ha “reducido” y ha pasado algunos de ellos a los otros entrenadores del grupo con el que trabaja.

“He empezado un proyecto sobre una plataforma digital que lanzaremos en un par de meses. Ahora estamos en el periodo de pruebas y tal. Y esto, en parte, lo puedo hacer por la flexibilidad que me da trabajar por mi cuenta”.

“Hay cosas buenas y hay cosas malas siendo autónomo”, afirma. Cuando decidió ser entrenadora personal se topó con uno de los dolores de cabeza más habitual entre nuestra comunidad: la declaración de impuestos. “No sabía gestionar el IVA, el IRPF… de repente, te tocaba pagar 1.500 euros. Al final, tienes que tener un gestor para enterarte bien de todo”, nos dice.

“¡Ah claro! Y luego está Hacienda. No es que pongan facilidades precisamente. A la hora de pagar, por ejemplo. Ellos cobran el día que quieren, pero cuando les toca pagar, pagan cuando les da la gana”, dice con cierto cabreo.

No puedo desgravarme algo tan esencial para mi trabajo como es la ropa y el calzado deportivo. Que la gente se piensa que nos podemos desgravar todo y no es así”, aclara. “Yo también soy licenciada, como lo es un dentista. Pero él puede desgravar ciertas cosas que yo no puedo”.

Sus preocupaciones: lesiones e…intrusismo

Las lesiones. Esa es una de sus mayores preocupaciones, ya que no puede permitirse el lujo de coger una  baja por enfermedad.  “Tengo que tener cuidado con las lesiones. Me encantaba jugar al fútbol, nunca me ha pasado nada, pero hace tiempo que no lo hago”, confiesa. “Tengo que estar a tope con mis clientes”.

Desde que decidió ser entrenadora personal, María cuida mucho de su salud y las lesiones.

Desde que decidió ser entrenadora personal, María cuida mucho de su salud y las lesiones.

María nos explica que desde que tomó la decisión de ser entrenadora personal ha percibido que hay mucho “intrusismo” en este colectivo. “No digo que no haya gente autodidacta que no sea buena y se haya preparado”, explica.

“No digo que no haya gente autodidacta que no sea buena y se haya preparado. Pero hay mucho intrusismo en la profesión”

“Yo en El Retiro me he tenido que cambiar de sitio porque había siempre uno que hacía cada barbaridad con sus clientes. Y al final manchas la imagen de todos, porque te ve cualquiera que pase por allí”.

Ser entrenadora personal: su método

María es bastante escrupulosa. Su método utiliza una rutina conocida como ‘Elements’. “Se trata de jugar con los elementos de la naturaleza: fuego, tierra, aire y agua. Además le añado un quinto, el de las emociones, para salir enchufadísimo al terminar”. Sus sesiones duran una hora —a los más antiguos les mantiene el precio del principio pero a los nuevos les cuesta unos 40 cada entrenamiento— y tiene clientela de todo tipo.

María es un muy metodológica con sus rutinas desde que decidió ser entrenadora personal.

María es un muy metodológica con sus rutinas desde que decidió ser entrenadora personal.

“Personas que quieren adelgazar, deportistas de élite, gente que necesite que le empujen para hacer deporte… Y muchos son autónomos. Así que con los horarios nos entendemos a la perfección”, bromea.

Esta es la historia de María Luke. ¿Y la vuestra? ¿Qué preocupaciones tenéis como autónomos? Sabéis que en Muno estamos encantados de escuchar todas vuestras historias.

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